Es evidente que cada vez hay más empresas interesadas en fomentar la felicidad en sus centros de trabajo. La razón es de peso, en las empresas felices sus trabajadores están comprometidos y totalmente alineados con los objetivos empresariales y el resultado además de un buen clima laboral es una mejora significativa en la productividad.

El primer paso es medir el nivel de felicidad de sus empleados, el nivel de compromiso emocional que cada empleado tiene hacia su trabajo y empresa y a partir de ahí, hacer evidentes las acciones que se está haciendo bien para potenciarlas e identificar las áreas carentes o de mejora que favorezcan un ambiente de trabajo feliz desarrollando acciones a medida de cada empresa que satisfagan dichas carencias.

Recientes estudios (K.Kruse) concluyen que un trabajador comprometido emocionalmente, es un trabajador o trabajadora que se preocupa por su empresa en la que se esfuerza voluntariamente para contribuir a su éxito pues se siente orgulloso de trabajar para ella.

¿Podrían las empresas gestionar su talento sin favorecer entonos laborales de bienestar y felicidad?. Definitivamente no.Ni con las plantillas veteranas ni con las demandas tanto de los Millenials como de la próxima Generación Y que de por si, priorizan su bienestar y su desarrollo personal y profesional. Los mejores podrán elegir dónde desarrollar su talento

Es bien sabido que la felicidad se puede aprender y gestionar. Pues, en el trabajo que es la actividad que mas tiempo dedicamos en nuestra vida después del sueño, aun más, siempre que lo hagamos a través de un honesto compromiso emocional.

Escribe un comentario

EventosProcesos de selección